Como Ayudar A Un Niño Con Autismo En La Escuela?

Como Ayudar A Un Niño Con Autismo En La Escuela
Para los maestros, tener entre sus alumnos a un niño o niña con Trastorno del Espectro Autista, puede suponer un verdadero reto personal y profesional, mientras que para sus compañeros, puede constituir una oportunidad única de aprendizaje y convivencia con una persona diferente, ejemplo de la diversidad con la que se van a encontrar a lo largo de sus vidas; lo cual, puede repercutir de forma muy positiva, si se enfoca de un modo adecuado, en el desarrollo de una mayor sensibilidad tolerancia y aceptación de las diferencias individuales.

  1. Sin duda, un niño/a con TEA va a requerir apoyo frecuentemente para gestionar de forma adecuada las diferentes situaciones con las que se va a encontrar en su entorno escolar y con sus compañeros.
  2. Es por ello, que una estrategia que puede resultar muy eficaz y beneficiosa para todos, es concienciar, desde el principio, al resto de alumnos, de la necesidad de aceptarlo como es, con sus diferencias y peculiaridades, y hacerles ver la gran oportunidad que tienen de ayudarle interactuando y comunicándose con él.

Para facilitar la integración, el tutor puede:

Promover el contacto directo con sus compañeros, creando oportunidades para que participe en juegos y tareas compartidas y colaborativas. Permitir que aunque sea con la ayuda de los compañeros, el alumno con autismo tenga las mismas responsabilidades que el resto de niños de la clase, por ejemplo encargado de borrar la pizarra, colgar su mochila, subir las sillas al terminar, etc. Fomentar las relaciones positivas con el fin de mejorar la percepción y aceptación del niño/a por sus compañeros. Reforzar positivamente a los alumnos que ayuden al niño/a de algún modo en las tareas. Reforzar positivamente a los alumnos que inicien interacciones con el niño/a, o le propongan participar en sus juegos. Para evitar problemas de conducta, sería conveniente tener un panel visual recordatorio de las normas de clase en una zona visible del aula y de fácil acceso. Es conveniente hacerles ver a los niños que el alumno con autismo tiene dificultades para comunicarse y entender cómo se debe actuar y que a veces hace las cosas mal porque aún está aprendiendo, por lo que ellos tienen la suerte de poder guiarle y recordarle cuando lo necesite las normas del aula. Reforzar positivamente a los alumnos que hagan esto, favorecerá la reaparición de este tipo de actitudes. Cuando tratemos con conductas problemáticas hemos de actuar impidiendo su refuerzo, interviniendo con conductas alternativas y/o incompatibles. Facilitar la creación en el aula de un espacio llamémosle «santuario», (puede ser por ejemplo, un cojín en una esquina de la clase con un apoyo visual para otorgarle sentido a ese espacio y con algunos objetos que propicien tranquilidad y relajación (juegos de manipulación, bolsas o botellas sensoriales, etc.), para que tanto el niño/a, como todos los alumnos, siempre que lo necesiten, puedan ir allí a relajarse cuando sea necesario, puede resultar un estrategia muy efectiva para evitar problemas de conducta, o al menos, extinguirlos cuando se perciba que van a suceder. Para favorecer la concienciación del alumnado, existen multitud de recursos de los que disponer. Cómo son los cuentos o cortos que tratan sobre la diversidad. Como por ejemplo, el cuento El Cazo de Lorenzo (disponible en Internet), que ayuda a los niños a valorar la importancia de su apoyo y ayuda en la vida de los niños con dificultades. El que el alumno con autismo se sienta querido y comprendido por sus compañeros reducirá drásticamente los posibles problemas de conducta. Una estrategia a adoptar podría ser el nombrar encargados «ayudantes»(variando el alumnado cada poco tiempo) y premiar a estos alumnos con alguna pequeña recompensa como un chupa chups, reforzando lo bien que lo han hecho ayudándole, y recordándoles la suerte que tiene el niño o niña en cuestión, por tener a unos compañeros tan buenos. Entre las cosas que deben hacer los ayudantes, está el intentar ayudar al niño en sus actividades; decirle a al niño/a con TEA, cuando está haciendo las cosas bien; recordarle las normas cuando sea necesario; ayudarle llevándolo al rincón de la calma cuando lo vean nervioso; incluirlo en sus juegos en el patio. No castigar ni reprender cuando estos alumnos no cumplan con su labor de ayudante, deben entenderlo como un privilegio, una oportunidad, no como una obligación impuesta, por lo que si no lo hacen, no se les reprochará, pero, por el contrario, se reforzarán claramente las conductas de ayuda. Es posible que el alumno con autismo presente dificultades o alteraciones sensoriales, (hipersensibilidad al tacto, ansiedad ante los ruidos fuertes, necesidad excesiva de movimiento, etc.), y es importante hacer entender al resto de alumnos la necesidad de respetar las necesidades de su compañero. Ante situaciones de conflicto sería conveniente proporcionar a todos los miembros de la clase un feedback, es decir, verbalizar la información de lo sucedido, tanto desde el punto de vista del alumno con autismo, como del alumno o alumnos implicados en el conflicto. Poner nombre a sus acciones, asociando esas acciones a las diferentes emociones. De esta forma se anima a sus compañeros a interactuar con él y a comprenderle mejor, y promoverá el desarrollo social y emocional del alumno con TEA y de todos los alumnos. Esta estrategia se puede aplicar con todos los conflictos que se den en el aula, de hecho, mejor si es así.

«No solo soy autista. También soy un niño comparto muchas cosas de los niños a los que llamáis «normales». Me gusta jugar, divertirme, y quiero a mis padres y a las personas cercanas, me siento satisfecho cuando hago las cosas bien. Es más lo que compartimos que lo que nos separa». Ángel Riviére María Vivó, es especialista en audición y lenguaje, y terapéuta en Red Cenit Valencia

¿Cómo aprenden los niños con autismo?

Los niños con autismo tienen dificultades para aprender observando a otra persona y absorbiendo esa información de forma incidental. Por ejemplo, un niño con un desarrollo típico puede mirar al otro lado de la clase y observar a otro niño construyendo una casa con bloques.

¿Por qué gritan los niños con autismo?

Muchos niños con Trastorno del Espectro Autista utilizan una jerga durante sus juegos que sustituye al habla. Antes de darse el habla, los bebés balbucean como modo de «entrenamiento» vocal. Estos juegos vocales se irán desvaneciendo para dar paso al habla con significado, con palabras y frases con sentido, pero, ¿por qué un niño de 4 años sigue utilizándola? – Los bebés empiezan a balbucear en repetidas ocasiones, (bababa, dadada, etc.) durante sus propios juegos vocales.

  1. Es una manera de jugar y «practicar el habla», como un entrenamiento para lo que vendrá a ser el habla propiamente dicha, pero estos balbuceos carecen de sentido, es decir, no contienen palabras con significado.
  2. Los niños juegan a abrir y cerrar sus bocas, mover sus lenguas de un lado a otro normalmente acompañados de movimientos corporales, golpeando y sacudiendo los objetos mientras balbucean en cadencia.

Estas actividades de juego vocal son importantes para el desarrollo del lenguaje. Algunos niños con autismo suelen producir largas cadenas de sonidos sin sentido e ininteligibles. A esto se le llama «jerga», la jerga del autismo : una jerga a veces, muy elaborada.

Podemos decir que el niño está tratando de expresar algo, ya que la jerga del autismo normalmente se produce con un patrón de entonación similar al del adulto: lo está imitando. Por desgracia, resulta muy complicado saber interpretarla ya que carece de contenido semántico. Es como un «lenguaje escondido».

Esta jerga se produce de manera repetitiva y como un comportamiento auto-estimulatorio. En ocasiones, intercala alguna palabra o frases con sentido, pero fuera de contexto. Los niños pueden pasarse hablando en su «idioma» pero sin dirigirse al otro. ¿Por qué lo hacen? Porque están intentando expresar algo.

  • Normalmente el niño está intentando decir una frase que él no puede construir, por lo que «rellenan» la oración con palabras sin sentido (los adultos hacemos lo mismo cuando cantamos una canción, pero olvidamos la letra y nos «inventamos» las palabras).
  • Pero, ¿es lo mismo el balbuceo que la jerga? En los bebés, estos balbuceos suelen representar los precursores al habla.

Se puede decir que esta «jerga» propia de los más pequeños, forma parte de su evolución y desarrollo lingüístico. Cuando este balbuceo en los niños no desaparece con el tiempo para dar lugar a nuevas palabras y frases, se convierte en una jerga. Su manera de «hablar» es esa porque no tienen el nivel expresivo que implica para elaborar una frase correspondiente al contexto.

Si bien es difícil poder entender qué es lo que nos está tratando de decir, resulta conmovedor que un niño con poca o escasa intención comunicativa, se dirija a nosotros y nos intente llamar la atención con su jerga tratando de respondernos, ¿no creéis? También suele pasar que deciden en qué momento desconectarse del mundo y aparece la jerga del autismo, por ejemplo, cuando no quieren realizar determinadas tareas o no quieren atender al adulto.

Es una manera de auto-regulararse: no me interesa, entonces desconecto y me meto en mi mundo con mis conversaciones. ¿Cómo reducir la jerga del autismo? Por desgracia, no hay una receta milagrosa para ello. Tenemos que estar muy atentos a las emisiones del niño.

  1. Cuando empieza a mezclar palabras o frases con jerga, es un buen indicio ya que eso significa que el lenguaje está emergiendo y es ahí cuando debemos de aprovechar para reforzar ese lenguaje funcional y que sus peticiones se hagan fuertes y sólidas.
  2. Debemos de enseñarle a imitar frases para reducir la cantidad de jerga emitida, de manera que vaya generando un lenguaje con sentido y adecuado al contexto comunicativo.

La figura de un logopeda es importante en estos casos, el cuál os orientará y os ayudará a crear oportunidades que hagan emerger el lenguaje a través de juegos y rutinas diarias. Y como bien dice la escritora y defensora de los derechos de los discapacitados, Rosemary Crossley, «Que no puedas hablar no significa que no tengas nada que decir» M.

¿Dónde estudian los niños con autismo?

Los niños autistas deben estudiar en colegios normales Bebés autistas participan en una terapia educativa con leones marinos. :: EFE Los expertos consideran «muy enriquecedora» la integración de los niños autistas en la sociedad a través de su escolarización en centros ordinarios, con la ayuda de un profesional especializado, y no en colegios especiales.

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Luis Simarro, director de la entidad Aleph, y Carlos Díez, director del Colegio Montserrat, llevan a cabo una experiencia integradora de alumnos con esta patología que, según ambos, está siendo «un gran éxito». Hoy se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, un trastorno del desarrollo que afecta a unos 300.000 niños en España y que altera las capacidades de comunicación, relación e imaginación, sin que se sepan las causas exactas de esta enfermedad, aún incurable.

Su incidencia aumenta de manera exponencial y, en dos décadas, el conocido como Trastorno de Espectro Autista (TEA) ha pasado de afectar a uno de cada 2.500 nacimientos, a un caso por cada 150. El portavoz de Aleph (Asociación Libre para la Educación Personalizada y Humana de los Trastornos del Espectro Autista) señala que la inclusión social de estos niños es posible, combinando su educación en un «aula estable» donde asisten también a clases ordinarias.

Se trata de que los menores con una grave discapacidad psíquica, como es el autismo, puedan beneficiarse de una experiencia de integración sin renunciar a la asistencia sistemática e intensiva que necesitan. Los niños reciben sus clases normalmente con el ratio profesor-alumno necesario -máximo un profesor para cada cinco alumnos- y comparten algunas tareas comunes con los demás escolares que no tienen esta patología, además de otras actividades.

Se intenta con estas aulas que los alumnos tengan los apoyos que necesitan de la mano de profesionales especializados y que, después, puedan socializar con el resto de los niños en otras asignaturas. Cada escolar tiene un «plan individual» para el aula especial y la clase ordinaria, disfrutando de materias como gimnasia, conocimiento del medio o matemáticas, una asignatura ésta última donde tienen «una potencialidad realmente interesante».

  • Esto, apunta Simarro, les permite desarrollar su etapa escolar en un colegio normalizado, sin tener que recurrir a una educación especial que, de algún modo, les mantiene aislados.
  • El especialista argumenta que es complicado aprender a comportarse en un ambiente normal, cuando han pasado la mayor parte de su vida en entornos segregados.

Los profesionales de Aleph acompañan siempre a los pequeños, no sólo en las clases sino también en los espacios comunes, como patios y comedores. Al principio siempre supone para los otros chicos un pequeño choque, porque su conducta les parece «peculiar», pero esto suele durarles un mes, ya que «rápidamente se normaliza la situación y se hacen compañeros».

Los escolares con autismo pueden desarrollar las «máximas relaciones sociales a las que tengan alcance» y se van consiguiendo «grandes logros». «No están nunca solos en el patio, juegan con otros niños, son invitados a cumpleaños o, incluso, quedan fuera del colegio durante los fines de semana». Poco a poco, a medida que ganan independencia, se intenta que cada vez necesite menos apoyo de los educadores especiales.

El director del Colegio Montserrat, que incorporó hace dos años esta modalidad de escolarización, asegura que los niños autistas son como «un compañero más» porque, de hecho, comparten el «50% del tiempo» con el resto del alumnado. Tanto para los afectados como para el resto de los estudiantes es «muy enriquecedor» compartir esos momentos y pasar de una situación inicial de «desconocimiento y cierta perplejidad» a relaciones de normalidad, amistad y afecto.

¿Quién hereda el gen del autismo?

Un estudio internacional llevado a cabo con 2.600 familias revela el impacto de las variantes genéticas raras heredadas en el autismo, un trastorno poligénico y de difícil diagnóstico y tratamiento. La investigación, publicada en la revista Science, identifica diversas variantes relacionadas que están causadas por deleciones, duplicaciones en tándem, inversiones, cambios estructurales complejos y diversos tipos de elementos genéticos móviles que perfilan un nuevo paisaje genético para el espectro autista.

En el trabajo participan expertos de una treintena de instituciones de todo el mundo, entre los que destacan Bru Cormand, del Instituto de Biomedicina de la UB (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER); Claudio Toma, de la Facultad de Biología de la UB; Roser Corominas, de la Universidad Pompeu Fabra, del CIBERER y del IMIM; Isabel Rueda, del Hospital Universitario Sant Joan de Déu; Amaia Hervás y Silvina Guijarro, del Hospital Universitario Mutua Terrassa, y M.ª Jesús Arranz, directora del laboratorio de investigación de la Fundación Docencia e Investigación Mutua Terrassa.

Dirigida por el experto Jonathan Sebat (Universidad de California – San Diego, Estados Unidos), la nueva investigación representa todo un paso adelante para conocer el complejo mapa genético y molecular del autismo. En ella también participa Craig Venter, un referente internacional en el desciframiento del genoma humano.

El estudio revela que las variantes estructurales identificadas contribuyen al 11 % de los casos de autismo, una cifra importante ¿Qué nos dice la genética sobre el origen del autismo? Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada 160 niños padece un trastorno del espectro autista (TEA), una patología multifactorial que altera las habilidades comunicativas, el comportamiento social y el lenguaje.

Los afectados necesitan una asistencia integrada con la colaboración del sector médico, el educativo, y el social. La gran diversidad clínica y etiológica asociada a las patologías del TEA —con un grado de afectación distinto en cada caso— complica la definición de criterios diagnósticos y de prácticas clínicas y asistenciales.

  • Sus causas son todavía bastante desconocidas.
  • Sin embargo, los avances en genómica y biología molecular indican que tiene una base genética compleja.
  • Un diagnóstico a tiempo es decisivo para iniciar intervenciones psicosociales desde el comienzo de la infancia y potenciar el progreso y el bienestar de las personas afectadas.

Según explica Bru Cormand, «el nuevo trabajo se desmarca de la investigación previamente realizada sobre la genética del autismo porque explora el impacto en el autismo de las variantes genéticas raras heredadas, cuando la mayoría de trabajos anteriores investigan las variantes raras de novo, es decir, mutaciones que aparecen durante la formación de los gametos pero que no están presentes en los progenitores».

En segundo lugar, el trabajo se centra en las alteraciones estructurales, es decir, en los cambios de segmentos largos de ADN —deleciones, duplicaciones, inserciones o inversiones—, mientras que anteriormente la investigación analizaba sobre todo cambios de un único nucleótido. «Este tipo de variantes genéticas son especialmente relevantes por su impacto potencial sobre la regulación de la expresión génica.

Hay estudios con un número mayor de pacientes, pero el nuevo trabajo aborda una perspectiva innovadora de la genética del autismo que ha exigido un enorme esfuerzo de análisis bioinformático de datos», añade. En busca del paisaje genético del espectro autista En el estudio participan unas 1.000 familias, lo que implica a más de 3.000 individuos entre afectados, hermanos sanos y progenitores, y a unos 2.000 más en el estudio de réplica.

Una tercera parte de las familias del estudio inicial participan por primera vez en la investigación y provienen de la muestra clínica REACH, que incluye a afectados del Hospital Universitario Mutua Terrassa, del Hospital Universitario Sant Joan de Déu y de centros clínicos de California (Estados Unidos).

Los demás participantes forman parte de la plataforma Simons Simplex Collection (SSC), un proyecto de la Iniciativa para la Investigación del Autismo de la Fundación Simons (SFARI), creada en Estados Unidos para impulsar la investigación sobre la genética asociada al autismo.

El uso de la técnica de secuenciación del genoma entero ( whole-genome sequencing, WGS) ha permitido identificar variantes estructurales que no eran detectables mediante otras técnicas —biochips CGH/SNP o secuenciación del exoma ( whole-exome sequencing, WES) — por su reducido tamaño o por su localización en regiones no codificantes.

Una de las contribuciones más significativas del trabajo es la clasificación de regiones funcionales relevantes en el genoma según su intolerancia a presentar variantes estructurales. En los pacientes, en concreto, se han estudiado regiones implicadas en la regulación de la expresión génica (inicios de transcripción, 3′-UTR y promotores del cerebro fetal) en genes que son intolerantes a las variantes estructurales (y que por tanto, cuando las tienen, es con consecuencias muy adversas).

La gran diversidad clínica y etiológica asociada a las patologías del TEA complica el diagnóstico y las prácticas clínicas y asistenciales En palabras de la investigadora Roser Corominas (UPF-CIBERER-IMIM), «uno de los principales retos de la técnica WGS es la interpretación de las variantes identificadas».

La experta aclara que el WGS tiene la capacidad de secuenciar todo el genoma, pero que el impacto funcional de la mayoría de las alteraciones identificadas hasta ahora es todavía bastante desconocido: «Para resolver estas incertidumbres, son imprescindibles herramientas bioinformáticas sofisticadas —algunas de las cuales se utilizan en este estudio— y análisis funcionales a gran escala».

  1. Según los expertos, si se excluyen las variantes estructurales patogénicas conocidas —que representan el 1,9 % de los casos de TEA—, el estudio revela que las variantes estructurales identificadas contribuyen al 11 % de los casos, una cifra importante.
  2. De estas, la mitad son mutaciones de novo que afectan a genes concretos, y la otra mitad son mutaciones heredadas que alteran elementos reguladores o genes.

Si a estas cifras se suman las mutaciones puntuales raras y las variaciones frecuentes ya conocidas, estamos cada vez más cerca de perfilar el paisaje genético completo del espectro autista, aunque todavía queda bastante camino por recorrer. ¿Herencia materna o paterna? Un rompecabezas complejo El estudio revela que hay una mayor transmisión paterna de variantes estructurales en regiones reguladoras de la expresión génica que no toleran variaciones.

  1. Este resultado —uno de los más inesperados del estudio— va en sentido contrario a lo que se sabía sobre la transmisión de mutaciones que originan proteínas truncadas, un proceso asociado a la predominancia materna.
  2. La idea general de que el riesgo genético transmitido provendría predominantemente de las madres se basa en su menor vulnerabilidad al trastorno.

Según el nuevo estudio, los efectos de la herencia paterna o materna en el riesgo genético del autismo son más complejos de lo que se pensaba. En opinión de Amaia Hervás, coordinadora de los equipos clínicos del estudio del área de Barcelona, y M.ª Jesús Arranz, coordinadora de los trabajos genéticos de Mutua Terrassa, «los resultados de esta investigación ayudan a entender mejor los mecanismos genéticos que contribuyen a la aparición del autismo hereditario, y facilitarán el desarrollo futuro de herramientas de tratamiento farmacológico».

El esfuerzo para definir con mayor precisión los componentes del paisaje genético del autismo ha dado lugar a un listado de genes que están alterados en los pacientes. Estos nuevos descubrimientos, que dan pistas sobre las grandes funciones del cerebro que están alteradas, también revelan cuáles son los elementos del genoma que podrían ser dianas para desarrollar futuras terapias.

Tal como indican los autores, «la investigación revela que muchas de las alteraciones detectadas en los pacientes tienen un impacto sobre elementos que regulan la expresión de genes. Aunque aún se está lejos de las aplicaciones terapéuticas, esto podría abrir futuras opciones para obtener mejoras clínicas en los pacientes si somos capaces de modular —es decir, aumentar o disminuir— la expresión de determinados genes».

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¿Cuándo empeora el autismo?

¿Cómo se trata el autismo? –

Tratamiento de los niños con autismo

Aquellos pacientes que tienen acceso temprano a tratamiento multimodal mejoran significativamente. El ambiente debe ser altamente estructurado e incluir profesores de educación especial, terapia del lenguaje y logopedia, tratamiento vocacional y entrenamiento en habilidades adaptativas.

  • El tratamiento conductual reduce los comportamientos no deseados, promueve el lenguaje y la interacción social y, además, aumenta habidades que fomentan la independencia.
  • Es fundamental el trabajo de los padres para ayudar a su hijo y buscar los servicios necesarios disponibles en su área.
  • Hay asociaciones de padres de niños con autismo que son muy útiles para organizar y distribuir los recursos.

Los programas educativos deben basarse en principios estructurados e incluir sistemas de aprendizaje del comportamiento, terapia del lenguaje y terapia ocupacional. La psicoterapia está indicada en los autismos de alto grado de funcionamiento el en el trastorno de Asperger, todo ello encaminado a mejorar las competencias sociales o la expresión de sentimientos.

¿Cómo enseñar a un niño con autismo a no pegar?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que entre los 3 y 5 años, muchos niños reaccionan pegando o mordiendo, en especial cuando se frustran, y hay que reconducir esas reacciones enseñándoles a no pegar ni morder. – Es importante no actuar de manera desproporcionada, pero actuar rápidamente.

Pegar» forma parte de una etapa por la que todos los niños pasan. Esto no es más que una manera de expresar sus emociones, en concreto la frustración; sentirla es normal, pero hay que saber cómo exteriorizarla, sin dañar. Por lo que es altamente necesario mantener la calma y dar ejemplo, ya que si nosotros no tenemos autocontrol, no podemos pedirle esto a nuestros hijos, por ello trabajar en la gestión de nuestras emociones es fundamental.

¿Qué podemos hacer?

Trasmitir de manera clara y contundente, pero siempre respetuosa: «no se muerde/pega». Retirarte con él a un lugar tranquilo, allí permanecerá tantos minutos como años tenga, si se mueve añadiremos un minuto más, permanecer junto a él si hace falta. Tener en cuenta que tienes que ser consecuente y que es muy importante que esté calmado para poder disciplinar. Ten presente que tu hijo no es malo, ha realizado una conducta errónea. Como hemos dicho, no hay que tratar de razonar cuando el niño está tan alterado, debemos darle un espacio para calmarse, durante ese momento hacer observaciones simples: «estás muy enfadado/triste». Esto le ayudará a aprender a relacionar estas palabras con los sentimientos que experimenta. Si entiende el lenguaje, explicarle que esta conducta es inaceptable, utilizar apoyos visuales si hace falta, Enseñarle alternativas a estas conductas : «cada niño un ratito, si quieres se lo dice la mamá/papá». Enseñarle maneras correctas de contacto físico, como chocar los cinco. La técnica de la tortuga, que consiste en juntar el mentón con el pecho, rodearse con los brazos a modo de abrazo apretando los puños, contar hasta 10 y soltar. Este ejercicio lo puede repetir todas las veces que necesite. Pedirle perdón a la persona que haya golpeado sin forzarlo, fomentando la empatía. Reflexionar qué le sucede, si tiene motivos para tener esta reacción, acompañarle, rebajándonos a su nivel, mirándole a los ojos, y decirle que entendemos su enfado pero que no puede hacernos daño, que nos pone triste. Refuerzo de la conducta positiva, por ejemplo: si está jugando con su hermano tranquilamente o trasmite sus deseos de una manera calmada. Planificar y anticipar, Darle herramientas para las situaciones difíciles: cuéntale lo que puede esperar, quién va a estar, qué se va hacer Por ejemplo, si las fiestas de cumpleaños son costosas, recompénsale con su juguete favorito al finalizar si lo ha hecho bien. No cedas ante las exigencias, ya que mantener tus límites claros les da seguridad.

Si observamos que siempre responde de manera violenta y no funciona nada de lo citado, es importante acudir a un especialista que le enseñe a no pegar ni morder. Gemma Pérez Gisbert, es Terapeuta Ocupacional en Red Cenit Valencia

¿Cómo llamar la atención de un niño con autismo?

Cuando comenzamos a trabajar con niños pequeños, y a veces no tan pequeños, con Trastorno de Espectro Autista, uno de los aspectos por los que comenzamos a intervenir, son las habilidades de atención conjunta. – Recordemos que la llamada atención conjunta o atención compartida, es la capacidad para compartir el foco de atención sobre un objeto, evento o actividad con otra persona.

Y tiene dos variantes, la variante de respuesta y la variante de iniciativa. La primera, es la habilidad para atender a aquello sobre lo que el otro nos llama la atención. Y la segunda, es la habilidad para atraer la atención del otro sobre algo, modificando así su foco de atención hacia nuestro interés.

Pero estás habilidades van más allá de compartir el mismo foco de atención con alguien. También implican el desarrollo de aptitudes para expresar los propios sentimientos y sensaciones sobre aquello hacia lo que mostramos interés, al igual que implica la identificación de las señales que vemos en el otro, elaborándonos un juicio sobre sus sentimientos, deseos o sensaciones, acerca de aquello sobre lo que muestra interés.

Sin embargo, a pesar de que estas habilidades de atención conjunta comienzan a desarrollarse en los primeros meses de vida, es bien sabido que está capacidad está alterada en los Trastornos de Espectro Autista y como terapeutas, el conseguir y potenciar estas habilidades, siempre es uno de los primeros objetivos, pues suponen un hito fundamental para el desarrollo de todo aprendizaje, así como una condición sine equa non para el desarrollo de la comunicación y la interacción social.

No obstante, no siempre resulta fácil estimular e impulsar el desarrollo de habilidades de atención conjunta en niños con TEA. Es por ello, que hoy os posteo una serie de juegos que pretenden, a través de momentos lúdicos, servir de herramienta o ejemplo a los papás y mamás, para estimular estas destrezas desde casa.

Respuesta a su nombre

Escóndete detrás de la puerta de la habitación, tras una pared o en la esquina de detrás del sofá. Saca la cabeza un poco y llámale por su nombre; espera a que se fije en que has vuelto a entrar en escena, y comprueba si te está prestando atención. Si no es así, vuelve a intentarlo y realiza sonidos o movimientos llamativos, o incluso si es necesario, acompaña tu llamada con algún objeto sonoro como los cascabeles, hasta que dirija la mirada hacia tí.

En ese momento dirígete hacia él o ella extendiendo una mano cada vez, al paso de «Pachim pachim, pachim, pachim pachim, pachim», primero lentamente y luego cada vez más rápido hasta que llegues a donde está y le haces cosquillas. ¡Les encanta!. Pero al principio requerirá bastante entrenamiento, como en la mayoría de ejercicios que os voy a plantear a continuación.

El objetivo aquí es, primero, que asocie el llamarle por su nombre, con la concurrencia de un evento y desarrollar así la capacidad para atender a su nombre. Por otro lado, que se estimule la capacidad para compartir atención con la otra persona, compartiendo experiencias placenteras, y desarrollando tanto el contacto ocular, como la sonrisa social.

Compartir momentos placenteros y aprender a demandar su continuidad

Iniciar un juego placentero, acompañándolo siempre por la misma canción, (por cada juego, una canción diferente), y detenerlo de repente. Esperar a que establezca contacto ocular y en ese momento decid «más» y acompañad con el signo (mano derecha en posición de señalar tocando con dedo índice en medio de la palma abierta de la mano izquierda).

  1. Balanceos en la hamaca, el columpio o en una manta agarrada de los extremos por dos personas.
  2. Juego del ratón ( mis niños me lo piden mucho). Te colocas frente al niño o niña y le agarras las manitas. Este juego va acompañado de la canción «Debajo de un botón tón tón» y cada vez que llega el final del verso Tón tón o Tín tín, se le estira los brazos, sacudiéndoselos al son de Tón tón y tín tín.
  3. La arañita (yo lo acompaño con la canción de «la arañita pequeñita subió, subió, subió, vino la lluvia y se la llevó») mientras le haces cosquillas que suben y bajan por todo el cuerpo
  4. Cantarle su canción favorita del Cantajuegos cada vez a mayor velocidad, realizando también los gestos que la acompañan también cada vez de forma más veloz.
  5. Otra actividad consiste en meter dentro de un saco varios objetos muy llamativos y de su interés sensorial e ir poco a poco sacándolos, mostrándole su uso y dejando que haga uso de ellos. Cuando ya llevé un poquito con uno, hacer que el niño muestre interés por averiguar qué más hay dentro del saco. Para ello, nos mostraremos exagerados y si el niño no muestra interés, cogeremos otro juguete y jugaremos con el, haciendo que es divertidísimo y exagerando nuestras expresiones, con el fin de que el niño o niña muestre interés por lo que estás haciendo. Una vez ya esté acostumbrado/a a la dinámica del juego, se puede jugar a sacar los objetos por turnos.

Aquí el objetivo es que el niño o niña, en primer lugar, busque la mirada del adulto para continuar con el juego, para más adelante, tener que comunicar de algún modo, el deseo de continuidad (con actos motores, signando, verbalizando » más», nombrando el nombre del juego, etc).

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El señalado y la respuesta a ¡mira!:

Mirar cuentos de imágenes y señalar a la vez que se nombra. Prestaremos especial atención en aquellas imágenes sobre las que el niño o niña presenta más interés. Jugaremos con objetos reales o en miniatura a encontrarlos en láminas «¿Dónde está?» mostrando primero el objeto para que luego lo busque en la lámina (por ejemplo, miniaturas de animales, o medios de transporte y es fundamental adaptar el material a las capacidades del niño o la niña y especialmente, comenzar por sus intereses).

Como partimos de la base de que el niño/a no tiene adquirida la capacidad de señalar para compartir el foco de atención, al principio tendremos que moldear, es decir, coger su manita, extender su dedo y hacer que toque la imagen correspondiente con su mano en posición de señalar » aquí». No obstante, para que esta conducta se convierta en espontánea, tras el señalado será necesario ofrecer algún refuerzo contingente a la conducta.

Por ejemplo, una alabanza verbal, un gusanito, una papa, aunque, lo que a mí más me funciona es un ataque repentino de cosquillas. Una vez conseguido el señalado espontáneo, es necesario ir poco a poco desvaneciendo la ayuda.

  1. Otra actividad para estimular la respuesta con el uso del señalado, es plantearle elecciones «X o Y» de forma visual (imágenes u objetos reales), debemos de asegurarnos de que, como en el caso anterior, podamos moldear la mano del niño ( si no, necesitaríamos una persona de apoyo), pero en este caso, la dirección la tiene que realizar él. En cuanto seleccione un ítem, entregárselo de forma inmediata, verbalizar su elección » oh, muy bien, quieres el coche» y reforzar su conducta.
  2. Para potenciar la función de respuesta al señalado, un ejercicio que se puede trabajar es retirar o esconder cerca del niño (al principio, a su lado, que no necesite mucho movimiento, o un gran esfuerzo de búsqueda visual, para más tarde ir complejizando la posición, por ejemplo, detrás suyo, o debajo de la mesa), algún objeto de juego por el que presente mucho interés, por ejemplo, su juguete favorito, uno de los coches con los que está jugando, una pieza del rompecabezas que está completando, o algún objeto de interés sensorial, y hacer que dirija su mirada hacia el objeto, mientras se le dice ¡mira!, de forma exagerada y simultáneamente se señala de cerca.
  3. Otro juego que podemos realizar para seguir potenciando está habilidad de responder y dirigir la mirada hacia donde el adulto señala, es un juego de búsqueda visual a distancia. Se necesitan dos personas para ello y el juego consiste en: un adulto señala en una dirección mientras dice «¡(nombre del niño o la niña) mira!», mientras la otra persona, por ejemplo, al otro lado de la habitación, o tras la puerta, asomando la cabeza, realiza algún sonido llamativo con algún objeto sonoro que le guste y le llame la atención. También puede, una vez establecido el contacto ocular ir hacia el niño, y reforzarle con cosquillas (jugar a pachím, por ejemplo). Otra variante de la actividad, si no se dispone de otra persona con la que entrenar, es utilizar algún juguete que se accione con un control a distancia (por ejemplo, un coche teledirigido o un perrito que se mueve), y sólo accionarlo una vez el niño a dirigido la mirada hacia el juguete. De lo que se trata es que el niño poco a poco, asocie la consigna ¡mira! Y la direccionalidad del señalado, con la concurrencia de un evento y desarrollar así la capacidad para dirigir la mirada hacia el foco de atención que pretende compartir el adulto.
  4. Cómo iniciativa, la función del señalado se puede estimular colocando los objetos que más le gustan a la vista, pero fuera de su alcance, Cuando de algún modo (por ejemplo, cogiéndote de la mano) exprese con sus actos que desea alcanzar o que le alcances alguno de los objetos, es aquí cuando de nuevo, moldeas la mano para el señalado hacia el objeto que desea, y en ese mismo momento le refuerzas entregándole el objeto.

Aquí los objetivos generales que se pretenden con estos juegos, son, en primer lugar, que el niño o niña desarrolle la capacidad de señalar como medio de comunicación, y por otro, que se estimule la habilidad para atender al señalado. Espero que estos juegos os sirvan de ayuda, al menos para empezar.

¿Qué color no pueden ver los autistas?

El infinito arco iris – En los últimos años desde la comunidad de personas con autismo ha existido un movimiento de rechazado a los símbolos clásicos de la pieza de puzle y el color azul. Al mismo tiempo estas personas se han sentido más identificadas con un nuevo símbolo, el símbolo del infinito con el color del arco iris.

¿Qué hace un niño autista frente al espejo?

Estos niños no responden a sus nombres, evitan mirar a otras personas, tienen dificultad para interpretar el tono de voz y las expresiones faciales, lo cual contribuye a su aislamiento. Parecen ajenos a los sentimientos de los otros y del efecto que produce su ausencia en los demás.

¿Qué comida no se le puede dar a un niño autista?

Alimentos que contienen gluten: – No consumir alimentos en cuya composición este como ingrediente el trigo, la avena, la cebada, el centeno, así como cualquier derivado de éstos: harinas, féculas, almidones, malta, espesantes, sémola. Se debe tener precaución con los alimentos elaborados, transformados o envasados, ya que al ser manipulados, es difícil de garantizar que no contengan gluten.

¿Que le da miedo a un niño autista?

¿Qué le molesta a un niño autista? – Cada persona presenta miedos y fobias a diferentes estímulos, según su historia de aprendizaje y según la hipersensibilidad ante ciertos estímulos. Estos miedos son diferentes en cada persona, provocando conductas inadecuadas, tales como pegar, huir, cubrirse los oídos, gritar, correr, etc.

Sonidos o ruidos:

Muchos niños con autismo tienen miedo a los ruidos, fuegos artificiales, ruidos de motos, batidora, gritos, música alta, secador, aspirador, ruido al cortar el pelo o las uñas causando que se tapen los oídos y en muchos casos aparecen problemas de conductas para evitar estos estímulos.

Texturas:

La textura es otro estímulo que puede ser irritante, llegando a causar miedos y fobias. Por ejemplo, texturas como la arena, texturas rugosas o pegajosas.

Luces:

Encontramos varias personas con TEA que manifiestan miedo debido a una hipersensibilidad a la luz, en algunos casos causando fotofobia.

Personas:

Niños con TEA pueden tener miedo a personas desconocidas y algunas personas en concreto que lo tengan asociado con algún momento desagradable.

Situaciones:

Aglomeraciones de gente, situaciones nuevas o cambios inesperados son contextos que pueden producir ansiedad y terror. Hay niños con TEA que pueden a ser muy rígidos a los cambios, desencadenando miedos por el cambio de un lugar a otro, también en contextos dónde hay mucha gente, como en los conciertos o en las ferias.

Estímulos tangibles:

Hay objetos que pueden causar miedo, ya sea por su color, forma o que este produzca una situación desagradable, como por ejemplo, la presencia de globos.

¿Qué hacer cuando un niño con autismo se enoja?

¿Cómo calmar una crisis del niño autista? –

Cuando el niño sufre una crisis hay que dejar que lo consuele la persona más cercana y con la que tiene una mejor relación. Esto va a reconfortarlo, sino el niño puede sentirse acechado.A veces las palabras no ayudan, Abrazar al niño ayudará a que se calme y limitará su movimiento de modo que no pueda herirse. Si lo vas a tocar lo más aconsejable es anticipar el gesto. Debes moverte lentamente y frente a él, para que pueda verte, y así observar su reacción.El niño podría tratar de empujarte y tratar de liberarse al principio, pero después de un tiempo se quedará en tus brazos y se calmará.

Como Ayudar A Un Niño Con Autismo En La Escuela

Aislarlo a una habitación sin gente y sin ruidos. Todo el mundo debe retirarse e intentar crear un ambiente de relajación. Evitar cualquier ruido y sonido ambiental (cerrar puerta, ventana, apagar música, electrodomésticos).Las crisis son parte integral de vivir con un niño autista. Por ello, es importante siempre estar preparado para las crisis futuras, Asegúrate de mantener las herramientas peligrosas lejos de los lugares accesibles para el niño, ya que podría tratar de herirse a sí mismo o a las personas a su alrededor.

Como Ayudar A Un Niño Con Autismo En La Escuela

¿Por qué no se puede tocar a un autista?

12 febrero 2010 Un retraso en una etapa crucial del desarrollo del cerebro en el útero podría explicar porqué la gente con síndrome del X frágil -un problema genético que es la causa más conocida de autismo y retraso mental hereditario- rechaza el contacto físico. Como Ayudar A Un Niño Con Autismo En La Escuela Pie de foto, El síndrome se caracteriza por un cromosoma X curvado. Esa es la conclusión de una investigación llevada a cabo con ratones que sufrían síndrome del X frágil, segú la cual las conexiones neuronales en la parte del cerebro que responde al tacto se desarrolla tarde.

  • El hallazgo -afirman los científicos en la revista Neuron- podría explicar por qué la gente con este trastorno es hipersensible al contacto físico, incluso de sus padres.
  • La investigación fue llevada a cabo por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad Northwestern en Chicargo, Estados Unidos, y la Universidad de Edimburgo, en Escocia, Reino Unido.

El síndrome de X frágil es causado por un gen defectuoso en el cromosoma X que interfiere en la producción de una proteína llamada FMRP (proteína del retraso mental asociada al cromosoma X frágil). En circunstancias normales, la proteína dirige la formación de otras proteínas que ayudan a la comunicación entre neuronas en el cerebro.

¿Qué juegos son buenos para niños autistas?

Juegos de reglas para niños con autismo – Juegos como el pilla-pilla, los juegos de mesa (la oca, el parchís, el bingo). Los juegos de reglas seguramente tendrás que adaptarlos, simplificándolos, poniendo de forma muy explícita y visual las reglas. Por ejemplo poniendo una gorra cada vez que le toque a un jugador jugar. Como Ayudar A Un Niño Con Autismo En La Escuela Son muchos y diversos los juegos para que disfrutes con tu hijo con autismo