Como Calmar La Ansiedad En La Escuela?

Como Calmar La Ansiedad En La Escuela
Cómo controlar su propia ansiedad durante la reapertura de la escuela

  1. Enfóquese en lo que usted pueda controlar.
  2. Mantenga conexiones sociales.
  3. Sea transparente en cuanto a sus reglas básicas.
  4. Tome descansos cuando los necesite.
  5. No dude en buscar ayuda.

¿Qué provoca la ansiedad escolar?

ANSIEDAD Y RENDIMIENTO ESCOLAR – La ansiedad en el escolar, uno de los síntomas más comunes de la tensión emocional, es una importante pero desatendida área de investigación. Cada vez más escolares presentan problemas emocionales en la escuela ( Doll y Lyon 1998 ).

Estudios epidemiológicos indican que los desórdenes de ansiedad durante el desarrollo afectan aproximadamente al 9% de los niños ( Berstein y Borchardt 1991 ) y entre el 13 y el 17% de los jóvenes ( Kashani y Orvaschel 1990 ). Otras referencias indican que entre el 10 y el 20% de los escolares se ven afectados por problemas relacionados con la ansiedad ( Barret 1998 ).

Muchas de las demandas de atenciones de los consultorios de salud infanto-juveniles en Chile tienen relación con problemas de aprendizaje en la escuela. La mayoría de los estados depresivo-ansiosos de esta etapa se relacionan con el bajo rendimiento y el fracaso escolar.

En un estudio de seguimiento de problemas de salud mental en el primer ciclo básico en el área occidente de Santiago ( De la Barra 1997 ), el 22.8% de los alumnos estudiados inició la escolaridad sin problemas, presentando alteraciones de la conducta en 2° y 3° básicos; un 22.2% presentó perfiles de conducta desadaptada durante los tres años de escolaridad de acuerdo a la evaluación de los profesores.

La prevalencia de los trastornos ansiosos es incierta, ya que a menudo los estudiantes a quienes se les diagnostica algún trastorno ansioso suelen responder, además, a criterios de una o más perturbaciones adicionales ( Wicks-Nelson e Israel 1997 ). Existen también, combinaciones de problemas conductuales que coinciden con concepciones de trastornos ansiosos en niños y adolescentes ( Achembach 1993 ).

  • Al mismo tiempo, cada niño y cada adolescente muestran distintos síntomas ansiosos y con diversa intensidad.
  • Pueden variar también tanto en su persistencia como en el período en el que se presentan, obedeciendo a tres sistemas de respuestas: motoras, fisiológicas y subjetivas.
  • Asimismo, no todos los niños y adolescentes experimentan el mismo patrón o intensidad de la sintomatología; las reacciones pueden variar en cuanto a su duración, persistencia y fluctuación a lo largo del tiempo.

Altos niveles de ansiedad reducen la eficiencia en el aprendizaje, ya que disminuyen la atención, la concentración y la retención, con el consecuente deterioro en el rendimiento escolar. Los muy ansiosos tienen dificultades para poner atención, se distraen con facilidad.

Utilizan pocas de las claves que se otorgan en las tareas intelectuales. A medida en que van procesando la información, no organizan ni elaboran adecuadamente los materiales y tienden a ser poco flexibles para adaptarse a los procesos de aprendizaje ( Newcomer 1993 ). Aquellos con una inteligencia promedio sufren mayormente de dificultades académicas, ya que los mejores dotados intelectualmente pueden compensar la ansiedad ( Spielberger 1985 ).

Por su misma naturaleza, la ansiedad depende del concepto que el alumno tiene de las demandas que se le formulan en relación con la capacidad de comprensión y de control que encuentra en sí mismo. El estudiante enfrenta constantemente situaciones académicas cuyas exigencias debe comparar con sus propios medios.

Cuando su evaluación de las demandas de la escuela lo llevan a concluir que son más de lo que él puede rendir, afronta una situación de peligro, de humillación, a veces, suficientes para justificar el rechazo a la escuela ( Jackson y Frick 1998 ). La disminución en el rendimiento en la escuela tiene consecuencias negativas tanto en las calificaciones como en la autoestima de los estudiantes.

Cogniciones específicas pueden desarrollar la percepción de situaciones como algo hostil y amenazador; pueden provocar que el estudiante corra el riesgo de desarrollar o mantener trastornos ansiosos ( Bell-Dollan 1995 ). Si la ansiedad es intensa, el estudiante muestra excesiva sensibilidad y temores, incluyendo temor a la escuela, vergüenza, timidez, sensaciones importantes de inseguridad y síntomas somáticos.

Los alumnos intensamente ansiosos padecen de una extraordinaria tendencia a preocuparse excesivamente por su competencia cognositiva y rendimiento escolar, exteriorizando intranquilidad, trastornos del sueño, dolores de estómago, alteraciones conductuales, etc. Asimismo, sienten temor de no gustarle a los demás, sufren la sensación de que sus compañeros se ríen de ellos y se muestran aprensivos frente a actividades que otros alumnos realizan con entusiasmo.

Un estado ansioso intenso provoca que el alumno se altere fácilmente por experiencias de la vida cotidiana y especialmente ante la tarea escolar, ya que muestra un comportamiento y un rendimiento escolar distintos al resto de sus compañeros. Exhibe desasosiego y un miedo exagerado y constante a actuar de una manera vergonzante o sorprendente en situaciones o actividades donde se reúnen varias personas.

Algunos estudiantes sufren fobia social, un miedo exagerado y constante de actuar de modo humillante o desconcertante en situaciones o actividades sociales. El miedo se produce en ocasiones en que el sujeto entra en contacto con personas desconocidas o se ve expuesto al escrutinio de otros. Un importante número de alumnos a quienes se les diagnostica fobia social cumplen también con los criterios de otros trastornos de ansiedad y de depresión ( Last y otros 1991 ).

Para niños entre 8 y 12 años de edad, los miedos sociales más frecuentes están relacionados con situaciones en las que hay que leer y/o hablar en voz alta, hablar con personas que representen autoridad, así como también relacionarse con sus pares ( Beidel y Randall 1994 ).

  • La ansiedad social en estas edades puede agruparse de acuerdo a tres signos ( La Greca y Stone 1993 ): miedo a las evaluaciones negativas de sus compañeros; evitación del contacto social, y angustia frente a situaciones nuevas.
  • Asimismo, la ansiedad social está ligada a la poca aceptación de parte de los compañeros de curso y/o amigos y a una autoestima deteriorada.
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Sin embargo, el alumno puede además tener problemas para verbalizar y comunicar sus emociones y sentimientos, lo que supone una dificultad para realizar la evaluación correspondiente. Dos problemas motivacional-afectivos que sufren frecuentemente algunos alumnos y que pueden atribuirse en gran medida a las condiciones poco favorables en las salas de clase y al uso incorrecto de la dimensión afectiva por parte del profesor y de la institución escolar, lo constituyen la denominada indefensión y la desesperanza aprendida ( Alonso Tapia 1992 ).

La indefensión aparece claramente como un patrón de comportamiento establecido a partir de los 11 ó 12 años de edad. Estos estudiantes atribuyen el éxito escolar a causas externas, variables y fuera de su control. Asimismo, reportan autocogniciones negativas y dicen espontáneamente que su inteligencia, su memoria o su capacidad para resolver problemas son deficientes.

Presentan aburrimiento o ansiedad frente a la tarea escolar. A medida que aumentan las ocasiones en que han fracasado, disminuye su participación académica. La desesperanza aprendida se puede identificar en niños de 8 ó 9 años de edad. Independientemente de sus logros académicos, estos alumnos experimentan el sentimiento de estar condenados al fracaso.

Los estudiantes que manifiestan indefensión y desesperanza aprendida tienden a ver sus propias dificultades como fracasos indicativos insuperables de sus escasas habilidades. Los sentimientos de bajo logro personal reducen el rendimiento académico, lo que coloca al alumno en una situación de alto riesgo de bajo rendimiento y de fracaso en la escuela.

La designación de estudiante en riesgo refleja el reconocimiento de que algunos estudiantes están predispuestos a experimentar problemas tanto en el rendimiento en la escuela como en sus vivencias personales y sociales ( Johnson 1997 ). Un estudiante en riesgo no significa que sea retrasado o que tenga alguna incapacidad, sino más bien se refiere a características y circunstancias de su medio escolar, familiar y social que lo predisponen a experiencias negativas, tales como deserción, bajo rendimiento, trastornos emocionales, drogadicción, trastornos de la conducta, etc.

  1. Los factores de riesgo del estudiante incluyen déficits cognitivos, del lenguaje, atención lábil, déficits en las habilidades sociales y problemas emocionales.
  2. Los factores de riesgo presentes en la escuela se refieren a aquellas características y circunstancias específicas, ligadas a los docentes y paradocentes, a la estructura, al clima organizacional y a los valores del sistema escolar ( Broman, Bien y Shaugenessy 1985 ; Johnson 1998 ).

Estudios realizados en nuestro país sobre la relación de distintas variables con el rendimiento académico muestran que los alumnos con autoestima positiva, altas expectativas y con motivación intrínseca para aprender, obtienen mejores logros escolares que aquellos con autoestima baja, expectativas escasas y una motivación extrínseca para el estudio ( Haeussler y Milicic 1995 ).

  • La autopercepción positiva se ha vinculado con la salud mental a largo plazo y con el equilibrio emocional.
  • Aquellos individuos cuya autoestima no se ha desarrollado suficientemente pueden mostrar signos somáticos de ansiedad.
  • Asimismo, el autoconcepto académico, definido como «la parte de sí mismo que se relaciona más directamente con el rendimiento académico», juega un rol fundamental en el rendimiento académico del estudiante ( Arancibia, Maltes y Alvarez 1990: 15 ).

El estimular la motivación intrínseca, es decir, estimular en los alumnos la voluntad de aprender, se logra creando en ellos comportamientos ( Díaz-Barriga y Hernández 1998 ): a) Que otorguen mayor valor al hecho de aprender que al tener éxito o fracaso.

¿Cuánto dura la fobia escolar?

El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantea el objeto o situación específica y al contexto sociocultural. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.

¿Qué tipo de ansiedad sufren los estudiantes?

(2011,2015), en cuanto al tipo de ansiedad y orden en que se presenta en los estudiantes: en primer lugar la ansiedad fisiológica, seguida de la motora y en tercer lugar la ansiedad de tipo cognitivo.

¿Cómo se llama la fobia a ir a la escuela?

¿QUÉ ES LA FOBIA ESCOLAR? – La Fobia Escolar supone que el niño «experimenta un fuerte temor ante el hecho de asistir al colegio «. Es un patrón desadaptativo de respuesta de ansiedad ante la situación de ir al colegio. Se considera uno de los trastornos psicológicos en niños y adolescentes más incapacitantes, puesto que repercute muy negativamente en el rendimiento académico y en las relaciones sociales.

  1. Una severa dificultad para ir al colegio, que generalmente en casa, supone ausencias prolongadas del medio escolar.
  2. Una grave alteración emocional que engloba: miedo intenso, explosiones de mal humor, o un exceso de quejas físicas, cuando el niño se enfrenta ante la situación de tener que ir al colegio.
  3. El niño permanece en casa con el consentimiento paterno, cuando se debería estar en el colegio
  4. Hay una ausencia de características antisociales robos- mentiras o conductas destructivas.

Es importante diferenciar la Fobia Escolar de los «NOVILLOS». En el caso de los «novillos» el niño no tiene consentimiento paterno, no hay reacción fisiológica de temor y permanece en la calle y no en casa.

¿Dónde presionar para quitar la ansiedad?

Cómo encontrar el punto de presión Extra-1 – Figura 2. Colocación del pulgar entre las cejas Para encontrar el punto de presión Extra-1:

  1. Colóquese en una posición cómoda. Puede sentarse, pararse o acostarse.
  2. Con cualquier mano, coloque el pulgar en el punto medio (el centro) entre las cejas (véase la figura 2). Este es el punto de presión Extra-1. Si tiene problemas para encontrarlo, asegúrese de poner el pulgar sobre la frente. No coloque el pulgar en el puente de la nariz.
  3. Oprima este punto con el pulgar. Mueva el pulgar en un círculo mientras aplica presión. Puede moverlo haciendo círculos en sentido horario (hacia la derecha) o antihorario (hacia la izquierda). Haga esto durante 2 a 3 minutos.
  • A algunas personas les puede resultar difícil usar el pulgar. En su lugar, puede usar el dedo índice.
  • Aplique presión con firmeza, pero no presione lo suficientemente fuerte para que le duela. Es posible que sienta algo de dolor o sensibilidad, pero no debería ser doloroso. Si siente dolor, significa que está presionando con demasiada fuerza.
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Puede hacer acupresión sobre este punto varias veces al día hasta que sus síntomas mejoren. La acupresión es una terapia complementaria. Las terapias complementarias son tratamientos que puede usar para complementar los otros tratamientos contra el cáncer.

¿Cómo trabajar la ansiedad en secundaria?

Como se Puede Ayudar a los Adolescentes con Estres No.66 (Revisado 01/02) Los adolescentes, al igual que los adultos, pueden experimentar estrés todos los días y se pueden beneficiar de aprender las destrezas para manejar el estrés. La mayoría de los adolescentes experimentan más estrés cuando perciben una situación como peligrosa, difícil o dolorosa y ellos no tienen los recursos para enfrentarla o abordarla.

las demandas y frustraciones de la escuela los pensamientos y sentimientos negativos sobre sí mismos los cambios en sus cuerpos los problemas con sus amigos y/o pares en la escuela el vivir en un ambiente/vecindario poco seguro la separación o divorcio de sus padres una enfermedad crónica o problemas severos en la familia la muerte de un ser querido el mudarse o cambiar de escuela el llevar a cabo demasiadas actividades o el tener expectativas demasiado altas los problemas finacieros de la familia.

Algunos adolescentes se sobrecargan con el estrés. Cuando ello sucede, el estrés manejado de manera inadecuada puede llevar a la ansiedad, el retraimiento, la agresión, las enfermedades físicas, o destrezas inadecuadas para confrontarlo tales como el uso de las drogas y/o del alcohol.

Cuando se percibe una situación como difícil o penosa, ocurren cambios en nuestras mentes y nuestros cuerpos que nos preparan para responder ante el peligro. El responder «peleando, huyendo o congelándose» incluye un aumento en los latidos del corazón y en el número de veces que se respira, aumenta la cantidad de sangre que fluye hacia los músculos de los brazos y de las piernas, se enfrían y sudan las manos y los pies, se revuelve el estómago y/o se siente terror o pavor.

El mismo mecanismo que crea la respuesta al estrés lo puede terminar. Tan pronto decidimos que una situación ya no es peligrosa, pueden ocurrir cambios en nuestra mente y en nuestro cuerpo que nos ayudan a relajarnos y a calmarnos. Esta «respuesta relajante» incluye la disminución en los latidos del corazón y de la respiración y una sensación de bienestar.

Determinando si el estrés está afectando la salud, el comportamiento, los pensamientos o los sentimientos de su adolescente. Escuchando cuidadosamente a los adolescentes y estando pendiente a que no se sobrecarguen. Aprendiendo y modelando las destrezas del manejo del estrés. Respaldando la participación en los deportes y otras actividades pro-sociales.

Los adolescentes pueden disminuir su estrés con los siguientes comportamientos y técnicas :

Haciendo ejercicios y comiendo con regularidad Evitando el exceso de la cafeína la cual puede aumentar los sentimientos de ansiedad y agitación Evitando el uso de las drogas ilegales, el alcohol y el tabaco Aprendiendo ejercicios de relajación (respiración abdominal y técnicas de relajación de los músculos) Desarrollando el entrenamiento de destrezas afirmativas. Por ejemplo, expresando los sentimientos de manera cortés, firme y no de manera muy agresiva ni muy pasiva: («A mí me da coraje cuando tú me gritas». «Por favor, deja de gritar».) Ensayando y practicando las situaciones que le causan estrés. Un ejemplo es el tomar una clase de oratoria, si el hablar frente a la clase le pone ansioso Aprendiendo destrezas prácticas para enfrentarse a la situación. Por ejemplo, divida una tarea grande en porciones pequeñas, que sean más fáciles de realizar Disminuyendo el hablarse de manera negativa a sí mismo: rete los pensamientos negativos sobre usted mismo con pensamientos neutrales o positivos. «Mi vida nunca será mejor» se puede transformar en » Yo puedo sentirme ahora desesperanzado, pero mi vida probablemente mejorará si yo trabajo para ello y consigo alguna ayuda» Aprendiendo a sentirse bien haciendo un trabajo competente o «suficientemente bueno» a cambio de demandar perfección de si mismo y de otros Tomando un descanso de las situaciones que le causan estrés. Las actividades como escuchar música, hablar con un amigo, dibujar, escribir o pasar un rato con una mascota («pet») pueden reducir el estrés Estableciendo un grupo de amigos que puedan ayudarle a hacer frente a las situaciones de manera positiva.

Mediante el uso de éstas y otras técnicas, los adolescentes pueden comenzar a manejar el estrés. Si un adolescente habla acerca de, o muestra indicios de que está demasiado tenso, una consulta con un siquiatra de niños y adolescentes o con un profesional de la salud mental capacitado puede ser de gran ayuda.

¿Qué hacer si un alumno llora en clase?

¿Cómo enfrentarse a la situación del llanto de un alumno? – Es importante que, como, aceptes el llanto como aceptas la risa: es algo totalmente natural y necesario en ciertas ocasiones. Intenta inculcar este aprendizaje de las emociones a tus alumnos, así sabrán gestionarlas mucho mejor a medida que vayan creciendo y no se avergonzarán de mostrar sus sentimientos.

  • ¿Pero cómo actuar en este caso? No debes caer en el clásico error de ver a un alumno llorar e inmediatamente hacer que abandone el aula para que sus compañeros no vean lo que está ocurriendo.
  • A no ser que se trate de algo excepcional cuyo caso conozcas de antemano, es más recomendable que le animes a compartir con todos qué le ha hecho llorar.
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Quizá sea una cuyo conflicto tendrás que abordar, quizá un problema familiar, o una frustración Los motivos pueden ser muchos, pero ¿por qué no compartir este sentimiento con sus compañeros? Como profesor de niños, aprovecha esta ocasión para que aprendan más sobre las emociones y sentimientos.

  1. Una vez que el alumno haya explicado el problema, pasa a lo que se denomina como la fase de consuelo y ayuda.
  2. Tranquilízale, haz que sienta tu y la de sus compañeros y hazle ver que todos los problemas tienen solución,
  3. Una vez el alumno esté más tranquilo, intenta ayudarle y ofrecerle soluciones: haz que converse con el compañero con el que ha discutido, pide a otro alumno que le ayude a realizar esa actividad con la que se ha frustrado Como profesor de niños sabrás cuál es la solución más conveniente a la problemática que ha hecho que el niño rompa a llorar.

: ¿Qué hacer cuando un alumno llora en clase? – Centro de Estudios Santa Gema

¿Qué harías para trabajar la ansiedad de los estudiantes durante los exámenes?

¿Es posible dominar la ansiedad ante los exámenes? – Respuesta de Craig N. Sawchuk, Ph.D., L.P. Muchas estrategias pueden reducir la ansiedad ante los exámenes y mejorar tu desempeño el día del examen. Un poco de nerviosismo ante un examen es normal, y puede ayudar a agudizar la mente y centrar la atención.

  1. Pero en el caso de la ansiedad ante los exámenes, los sentimientos de preocupación e inseguridad pueden interferir en tu desempeño en el examen, y hacerte sentir muy mal.
  2. La ansiedad ante los exámenes puede afectar a cualquiera, ya seas un estudiante de escuela primaria o secundaria, un estudiante universitario o un empleado que debe pasar por un examen para conseguir un ascenso o una certificación.

A continuación te ofrecemos algunas estrategias que pueden ayudarte a reducir la ansiedad ante los exámenes:

  • Aprende a estudiar de manera eficaz. Es posible que en tu escuela se ofrezcan clases de habilidades de estudio u otros recursos que puedan ayudarte a aprender técnicas de estudio y estrategias para hacer exámenes. Te sentirás más relajado si sistemáticamente estudias y practicas el material que estará en el examen.
  • Estudia con tiempo y en lugares similares. Es mucho mejor estudiar de a poco y con tiempo que estudiar todo de una vez. Además, pasar el tiempo estudiando en los mismos lugares que tienes el examen, o similares, puede ayudarte a recordar la información que necesites en el momento del examen.
  • Establece una rutina constante previa al examen. Aprende qué te resulta útil y toma las mismas medidas cada vez que te preparas para un examen. Esto reducirá el nivel de estrés y te ayudará a asegurarte de que estás bien preparado.
  • Habla con el profesor. Asegúrate de que comprendes qué se evaluará en cada examen e infórmate sobre cómo prepararte. Además, cuéntale al profesor que te sientes ansioso cada vez que tienes un examen. Puede hacerte sugerencias para ayudarte a tener éxito.
  • Aprende técnicas de relajación. Para ayudarte a mantener la calma y confianza antes de un examen y durante este, pon en práctica técnicas de relajación, como respirar profundo, relajar los músculos de a uno por vez o cerrar los ojos e imaginar resultados positivos.
  • No te olvides de comer y beber. Tu cerebro necesita combustible para funcionar. El día del examen, come y bebe mucha agua. Evita las bebidas azucaradas, como la gaseosa, que pueden hacer que la glucemia alcance un máximo y luego descienda, o las bebidas con cafeína, como las bebidas energizantes o el café, que pueden aumentar la ansiedad.
  • Haz un poco de ejercicio. Hacer ejercicio aeróbico regular y ejercitarte el día del examen puede relajar tensiones.
  • Duerme mucho. El sueño está directamente relacionado con el desempeño académico. En especial, los preadolescentes y los adolescentes necesitan un sueño ininterrumpido y regular. Pero los adultos también necesitan dormir bien por la noche para tener un desempeño laboral óptimo.
  • No ignores las dificultades de aprendizaje. La ansiedad ante los exámenes puede mejorar si se abordan las afecciones ocultas que interfieren en la capacidad de aprender, enfocarse o concentrarse, por ejemplo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o la dislexia. En muchos casos, un estudiante que recibe un diagnóstico de dificultad de aprendizaje tiene el derecho a recibir asistencia durante el examen, como tener tiempo adicional para terminarlo, hacerlo en una sala con menos distracciones o que le lean en voz alta las preguntas.
  • De ser necesario, consulta con un asesor psicológico profesional. La terapia conversacional (psicoterapia) con un psicólogo u otro profesional de salud mental puede ayudarte a que te ocupes de los sentimientos, los pensamientos y los comportamientos que causan o empeoran la ansiedad. Averigua si tu escuela cuenta con servicios de asesoramiento psicológico o averigua si tu empleador ofrece asesoramiento psicológico a través de un programa de asistencia para los empleados.

With Craig N. Sawchuk, Ph.D., L.P.